En Las Manos del Alfarero

En Las Manos del Alfarero


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  • EL PODER DE LA PALABRA

     

    INTRODUCCCION:

    “Una vez ha hablado Dios

    Dos veces he oído esto

    Que de Dios es el poder.”

    (Salmo 62:11).

    Vivimos en una época de enorme progreso y poder. Grandes potencias militares, políticas y económicas compitiendo por alcanzar la superioridad en el mundo.  La palabra “poder” surge con frecuencia y sirve para estimular, tanto a las personas como a los dirigentes de los pueblos en la lucha por la superación. Teorías y procedimientos antiguos se están cambiando por técnicas modernas. Las ciencias experimentales nos sorprenden  con sus descubrimientos.

    ¡Poder! Y más poder es lema y meta del mundo.  Pero las estadísticas nos muestran con terribles colores la trágica condición del hombre moderno.

    El temor la incertidumbre, la angustia y la infinidad de enfermedades y males de carácter moral dominan al hombre.  No hay paz ni felicidad. La juventud desorientada recurre a las drogas, al alcohol y a la violencia para expresar su confusión y descontento.

    “Necesitamos algo nuevo” se ha dicho. Algunos piensan en un nuevo “sistema social” una forma distinta de vida. Pero corre el tiempo y la respuesta parece más distante que nunca. Pues bien, la respuesta no está lejos. Dios ya ha provisto solución para los problemas de la vida y Poder para alcanzar el existo, Una Libertad Absoluta para todos. La pregunta es, ¿Cómo? Escuchemos:”De Dios es el poder.” Y el poder está en su Palabra.

    Notemos lo siguiente

     

    1. 1.      LA POTENCIA CREADORA DE DIOS.

     

    “Por la Palabra del señor fueron hechos los cielos, y todo su ejército por el aliento de su boca.”(Salmo 147:15-19).

     

     

    El término empleado en el Nuevo testamento LOGOS=Verbo, Palabra o Expresión. Estos términos sugieren acción, actividad dinámica y poder.

     

    1. 2.   PAN, SUSTENTO Y VIDA.

     

    “Y te humillo, te dejo tener hambre, y te alimento con el mana que no conocías, ni tus padres habían conocido, para hacerte entender que le hombre so solo vive de pan, sino que vive de todo lo que procede de la boca del señor.”(Deuteronomio 8:3).

    Texto que cita Jesucristo en Mateo 4:4 en su contienda con Satanás

    Es evidente que la variante que aparece en Mateo 4:4, “toda palabra” por “todo lo que”  en Deuteronomio 8:3, quiere decir “La voluntad” de Dios o de su poder por el que sustenta a su pueblo y suple la energía necesaria para la vida.

    En Isaías 55:7-13, el profeta nos ofrece una explicación del “poder de la palabra de Dios”. Notemos el versículo 11 que dice: “así será mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mi vacía sin haber realizado lo que deseo y logrado el propósito para el cual la envié.”Dios describe su palabra como “una potencia que s enviada” para realizar algo definido.

     

    1. CRECIMIENTO Y MULTIPLICACION.

     

    La palabra de Dios no permite estática, sino que crese y se multiplica  realizando actos positivos en beneficio del pueblo de Dios. Notemos: “y la palabra de Dios crecía, y el numero de los discípulos se multiplicaba en gran manera en Jerusalén,” (Hechos 6:7).

    El crecimiento de la palabra se comprobaba con la multiplicación de los discípulos. Más tarde, al blasfemar a Dios los paganos que alaban a Herodes, diciendo:”!voz de un dios y no de un hombre es esta!”. Al instante un Ángel de señor lo hirió, por no haber dado la gloria a Dios; y murió comido de gusanos. “pero la palabra del Señor crecía y se multiplicaba.”(Hechos12:22-24)

     

     

    1. 4.   VIDA ETERNA.

     

    La palabra de Dios tiene poder para la vida eterna y salvación a los que creen en ella. Dice Jesús: “en verdad, en verdad os digo: el que oye MI PALABRA, y cree al que me envió, tiene vida eterna y no viene a condenación, sino que pasado de muerte a vida.”(Juan 5:24).

    También se asocia la palabra con el Espíritu  en este milagro de “vida,” diciendo: El Espíritu es el que da la vida; la carne para nada aprovecha las palabras que yo os he hablado son Espíritu y son vida.”

     

     

     

     

     

     

    1. 5.   RENACIMIENTO, NUEVA VIDA.

     

    Recordando que  Jesucristo es la palabra encarnada, el verbo y que está claramente asociado a la Palabra Santa,  notemos la  potencia de la voluntad divina cumplida en la Palabra en el “Nuevo nacimiento”. Dios en su infinita misericordia cumple su Plan haciendo nacer el nuevo hombre en Cristo Jesús,

    Y lo hace por la potencia de su Palabra. Notemos: “en el ejercicio de su voluntad, El nos hizo nacer por su palabra de verdad, para que fuéramos las primicias de sus criaturas.”(Santiago 1:18). Es la palabra de verdad la energía generadora de nueva vida. Notemos que Jesús dijo: “yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al padre sino por mí.”(Juan14:6).  Aquí el ministerio de la encarnación de la palabra, El verbo se identifica con la vida y el medio hacia a Dios, que es camino de vida. El apóstol Pedro confirma esta enseñanza y muestra el procedimiento hacia la purificación, diciendo: “pues que en obediencia a La Verdad habéis purificado vuestras almas para un amor sincero de hermanos, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón pues habéis nacido de nuevo, no de una cimiento corruptible, es decir, mediante La Palabra de Dios que vive y Permanece.”(1Pedro 1:22-23).

    Luego agrega: “y esta es al apalabra que os fue predicada.”(1 Pedro 1-25b). Desde luego, el Evangelio es la proclamación de La Palabra de Jesucristo, de las buenas nuevas, y este evangelio es “potencia divina”.

    Pablo dice: “porque no me avergüenzo del evangelio, pues es el Poder de Dios para la salvación de todo el que cree; del judío primeramente y también del griego.”(Romanos 1:16).

    En resumen, el renacimiento es producto de la potencia de la palabra, potencia de Dios por Jesucristo.

     

    1. 6.   EL EVANGELIO QUE ES CRISTO.

     

    Las buenas nuevas también son nuevas de poder. Ahora bien, el Santo Nombre de Jesús debe entenderse en su significado “total” según la palabra de Dios. “Felipe, descendió a la ciudad de Samaria, les predicaba a Cristo”              (Hechos 8:4-5).

     

    1. 7.   EL VERBO (LOGOS).

     

    Sabemos que la palabra “verbo” empleada por Juan en el prologo de su narración del  evangelio quiere decir JESUCRISTO-DIOS  ENCARNADO, el “Logos” o expresión máxima de Dios.

    “En el principio existía el verbo, y el verbo estaba con Dios, y el verbo era Dios.”(Juan1:1). Lo que en la eternidad era, lo único y eterno yo soy, el todo poderoso Dios, ahora se manifiesta a la humanidad en forma tangible en Jesucristo, “y el verbo que se hizo carne,(o se hizo humanidad) y habito entre nosotros y vimos su gloria, gloria como del unigénito del padre, lleno de gracia y verdad”(Juan 1:14)

     

    La realidad invisible, intangible y eterna del Dios omnipotente, se manifiesta al hombre en plenitud de “gracia y verdad” diciendo: “y esta vestido de una ropa empapada en sangre, y su nombre es “el verbo de dios.”(Apocalipsis 19:13). Jesucristo es como el logos, la omnipotencia del dios todopoderosa manifestada en gloria, honor y virtud.es la palabra en acción, el poder de Dios en todo lo que podemos comprender y más allá de toda imaginación, idea o ciencia humana.

    El ilustre profesor de teología del colegio Máximo de San Ignacio, J.M.Bover, dice:”el verbo: la palabra y la razón de Dios, expresión a adecuada y como concreción viviente del pensar y del ser de Dios, todo

    Cuanto  sabe y piensa, todo cuanto es Dios, converge y se concentra en el  verbo como en un nuevo foco de divinidad,”. Y el distinguido periodista y escritor teológico, en su Cristología de Juan, dice: “primero, el hijo está en el seno del padre, en lo intimo de la divinidad; luego actúa, como palabra creadora, en la formación del cosmos; a continuación, por razón soteriológica, se anuncia la encarnación de esa palabra o verbo (LOGOS), y finalmente, ya vemos, en  toda su gloria, esa palabra actuando “en carne” es decir, “ en forma de hombre”, siendo un tiempo Dios verdadero y hombre verdadero.

    El verbo encarnado es la expresión oral de la Verdadera Profecía, es la revelación y el revelador. Notemos, “Dios, Habiendo hablado hace mucho tiempo, en muchas ocasiones y de muchas maneras a los padres por los profetas, en estos últimos días nos ha hablado por su hijo”.(Hebreos 1:1,2)

    En Jesucristo culmina la revelación divina y se hace acción dinámica: es todo el PODER DE DIOS, PODER DELA PALBRA.

     

    1. 8.   CRISTO LA PALABRA VIVIENTE.

     

    La revelación de Dios en las sagradas Escrituras es una evidencia tangible del creador, no una manifestación de   “una potencia generadora”  que opera “misteriosamente”. Es verdad que por medio  de la observación de lo que se  llama “reino natural” o naturaleza, la mente huma puede llegar a ciertos conceptos espirituales. El salmista David se inspiro en la contemplación de la creación, y dijo: “los cielos proclaman(o hablan de) la gloria de Dios, y la expansión anuncia la obra de sus manos.”(Salmo 19:1). En otra palaras, el efecto demuestra la causa, lo creado su creador. El Divino Maestro hablo acerca de los lirios del campo, de las aves y los fenómenos de la naturaleza y declaro el creador tenia cuidado de sus criaturas. Bien se ha dicho que  “La tierra y la Biblia de texto de Dios, cada uno sirviendo un propósito en su lugar, tiempo y función como revelación objetiva y progresiva. La naturaleza revela mucho de Dios y de la sabiduría y potestad divina, la Biblia suplementa y aclara esta revelación. Sin la biblia, el universo seria un misterio indecifrable un enigma colosal; sin las cosa creadas, naturaleza, la Biblia perdería su significado no tendríamos revelación escrita.

    Como ya hemos visto la relación estrecha entre las escrituras y la palabra personal y la comprobación de una por la otra, pero no podemos substituir la naturaleza por la palabra Escrita. Ni la palabra escrita por Jesucristo la palabra viviente, el verbo encarnado.

    Cuando tomamos la palabra escrita sin considerar la verdadera manifestación en Cristo, l al mente humana es dominada por el legalismo más bien que por el Espíritu Santo, la escritura se convierte en tradición y leyes religiosas formales y no una “dinámica vitalizante.” Es en estos casos que Jesucristo viene a ser una simple figura histórica en  lugar de una “REALIDAD VIVIENTE” y potencia personal del creyente.

    Se pierde el sentido de  “experiencia personal y se convierte en un sentimiento intelectual o una acción emotiva que nos lleva hacia un  “credo” más bien que hacia un contacto personal con Dios. No  podemos separar a Cristo de la palabra, ni poner la letra por el Espíritu. Cristo es la Palabra viviente, y el Espíritu Santo es el agente que nos lleva a Cristo La Verdad Absoluta y Total.

     

    1. 9.   EL EVANGELIO, LA PALABRA PROFETICA.

     

    El apóstol Pablo, afirmando una verdad revelada, identifica el evangelio de Dios con las santa Escrituras y con Jesucristo, diciendo: “Pablo siervo de Cristo Jesús, llamado a ser apóstol, apartado para el evangelio de Dios que El  ya había prometido por medio de sus profetas en las santas escrituras, acerca de su hijo, que nació de la descendencia de David según la carne, y que fue declarado hijo de Dios con poder, conforme al Espíritu de santidad, por la resurrección entre los muertos.”(Romanos 1:1-4).es evidente que Pablo conocía bien la verdad profética y , por la revelación había llegado a comprender la identidad de Jesucristo, verdad y revelación del Evangelio de Dios. Este Verbo divino es confirmado por la acción dinámica del Espíritu Santo en la resurrección. Por lo tanto, El Evangelio o revelación del plan de Dios, es la palabra Santa y potencia transformadora.

    Pablo agrega: “Por qué no me avergüenzo del evangelio, pues es el poder de Dios para la salvación de todo el que cree; del judío primeramente y también del griego.”(Romanos 1:16).

    El Apóstol Pedro ofrece la evidencia de la Santa Palabra como potencia indiscutible, dice: “y así tenemos la palabra profética mas segura, a la cual hacéis bien prestar atención como a una lámpara que brilla en el lugar oscuro, hasta que el día despunte y el lucero de la mañana aparezca en vuestros corazones.”(2 Pedro 1:19).

     

    1. 10.               LA SANGRE DEL CORDERO Y LA PALABRA DE TESTIMONIO.

     

    La gran promesa del Resucitado en Hechos 1:8, que dice: “y me seréis testigos.” Culmina con la gran victoria apocalíptica sobre Satanás, el terrible acusador de los creyentes. Dice la Santa Palabra: “Ellos lo vencieron por medio de la sangre del cordero y por la palabra del testimonio de ellos, y no amaron sus vidas, llegando hasta sufrir la muerte.”(Apocalipsis 12:11).

    En la epístola a los Hebreos vemos que La Palabra profética culmina en Jesucristo, el hijo de Dios. Notemos lo que dice esta escritura: ‘Dios, habiendo hablado hace mucho tiempo, en muchas ocasiones y de muchas maneras a los padres por los profetas, es estos últimos días nos ha hablado por su Hijo, a quien constituyo heredero de todas las cosas, por medio de quien hizo en universo.”(Hebreos 1:1,2) amen.

     

     

     

     


  • Crean en Jesucristo que vino como nuestro Dios

                      Mateo 9, 1-13

    «Subió luego a una barca, y haciendo la
    travesía, llegó a su ciudad. Le presentaron un paralítico acostado en su lecho,
    y viendo Jesús la fe de aquellos hombres, dijo al paralítico: Confía hijo; tus
    pecados te son perdonados. Algunos escribas dijeron dentro de sí: Este
    blasfema. Jesús, conociendo sus pensamientos, les dijo: ¿por qué pensáis mal en
    vuestros corazones? ¿Qué es más fácil, decir «Tus pecados te son perdonados» o
    decir «Levántate y anda»? Pues para que veáis que el Hijo del hombre tiene
    sobre la tierra poder de perdonar los pecados, dijo al paralítico: Levántate,
    toma tu lecho y vete a casa. Él, levantándose, fuese a su casa. Viendo eso, las
    muchedumbres quedaron sobrecogidas de temor y glorificaban a Dios de haber dado
    tal poder a los hombres.

    Pasando Jesús de allí, vio a un hombre
    sentado al telonio, de nombre Mateo, y le dijo: Sígueme. Y él, levantándose, le
    siguió. Y sucedió que, estando Jesús sentado a la mesa en casa de aquél,
    vinieron muchos publicanos y pecadores a sentarse con Jesús. Viendo esto, los
    fariseos decían a los discípulos: «Por qué vuestro maestro come con publicanos
    y pecadores?». Él, que los oyó, dijo: No tienen los sanos necesidad de médico,
    sino los enfermos. Id y aprended qué significa «Misericordia quiero y no
    sacrificio». Porque no he venido yo a llamar a los justos, sino a los
    pecadores».

    A través de la lectura de las Escrituras de
    hoy, espero compartir las bendiciones de Dios con todos ustedes. El pasaje de
    arriba describe cómo Jesús curó a un paralítico. Cuando la gente le llevó un
    paralítico a Jesús, Él dijo: «Confía hijo; tus pecados te son perdonados».
    Entonces al oír lo que Jesús decía, algunos de los escribas pensaron: «Este
    hombre blasfema. ¡Es tan arrogante!». Sabiendo lo que los escribas pensaban,
    Jesús les dijo: «¿Por qué pensáis mal en vuestros corazones? ¿Qué es más
    fácil, decir «Tus pecados te son perdonados» o decir «Levántate y anda»? Pues
    para que veáis que el Hijo del hombre tiene sobre la tierra poder de perdonar
    los pecados»
    . No había manera de que Jesús no supiera lo que había en los
    corazones de los escribas. Por eso les dijo: «¿Por qué pensáis mal en vuestros
    corazones?».

    ¿Qué es un mal pensamiento? Es no creer en
    el poder del Señor. No saber quién es el Señor ni creer en Él es precisamente
    un mal pensamiento. Jesús ha perdonado todos nuestros pecados excepto la
    blasfemia contra el Espíritu Santo, que es el uno pecados que no puede ser
    perdonado. Este pecado es no creer en Jesús, y no creer en el Evangelio del
    agua y el Espíritu que Él cumplió. Por tanto es imposible que los que cometen
    este pecado sean perdonados. Si tuviéramos que nombrar el pecado más grande de
    todos, diríamos que es el no creer. Este pecado es un millón de veces mayor que
    los pecados que cometemos con nuestras acciones. No creer en Él es el peor
    pecado de todos.

    Cuando Jesús vio a los cuatro hombres
    trayendo a un paralítico, dijo: «Confía hijo; tus pecados te son perdonados».
    En ese momento había unos escribas al lado de Jesús. Los escribas eran hombres
    de buena educación y formación. En el lenguaje actual, equivalen a funcionarios
    públicos. Así que estos escribas eran los funcionarios del Estado de Israel por
    aquel tiempo. Escuchando lo que Jesús decía al paralítico, pensaron: «¡Es tan
    arrogante! Es el hombre más arrogante que jamás haya visto. ¿Cómo puede decir:
    “Hijo, tus pecados te son perdonados”? No puedo entender cómo este hombre
    llamado Jesús puede decir estas cosas. Es un blasfemo». Pensaban que Jesús
    había dicho cosas que nadie debería decir. Como Jesús dijo: «Hijo, tus pecados
    te son perdonados», los escribas, que no creían que Jesús fuera Dios, no
    pudieron evitar pensar que blasfemaba.

    Jesús es Dios para todo el mundo

    Hoy en día, cuando vemos la televisión, nos
    encontramos con líderes religiosos que aparecen en algunos programas, diciendo:
    «Te perdono tus pecados». Como esta gente, como simples seres humanos, dicen
    estas cosas como si fueran Dios, los consideramos extremadamente arrogantes.

    Los escribas de la lectura de hoy pensaron
    lo mismo, considerando a Jesús extremadamente arrogante. No lo dijeron, pero
    Jesús sabía lo que pensaban y les dijo que tenían malos pensamientos en sus
    corazones. Jesús les reprendió por sus malos pensamientos diciendo: «Os digo
    esto para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene poder en la tierra para
    perdonar los pecados». Y en realidad quería que todos se dieran cuenta de que
    Jesucristo, que vino como el Hijo de Hombre, tenía poder para perdonar los
    pecados.

    Decimos que alguien blasfema cuando esa
    persona no sabe bien cuál es su lugar, debido a su arrogancia y su orgullo, e
    intenta exaltarse a sí mismo más allá de Dios. Los escribas pensaron que lo que
    Jesús decía era blasfemia arrogante porque no creían que Él fuera Dios mismo y
    el Hijo de Dios. Pero este era sólo un reflejo de su maldad, porque Jesús era
    Dios en realidad. Jesús es el Señor de todas las cosas que creó la humanidad y
    el universo, y Él es el Señor de los ejércitos, de todas las cosas que
    encontramos en el universo.

    Este es Jesús para nosotros, pero los
    escribas no conocían Su posición. Jesús les dijo que tenían malos pensamientos
    porque sabía que eso era lo que pensaban de Él. Así que dijo: «Os digo esto
    para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene poder en la tierra para perdonar
    los pecados. Si hubiera dicho: “Hijo, levántate, coge tu cama y vete a casa”, y
    si el paralítico se hubiera levantado, tomado su cama e ido a su casa, a lo
    mejor hubierais entendido esto. Pero no es así».

    Nuestro Señor explicó esto contrastando dos
    cosas diferentes que pudiera haber dicho, preguntado a los escribas: «Qué es
    más fácil, decir “Tus pecados te son perdonados” o decir “Levántate y anda?”».
    ¿Qué creen ustedes que los escribas pensaban que era más fácil? Hubiera sido
    más aceptable para ellos que Jesús hubiera dicho: «Hijo, sé curado de tu
    parálisis, toma tu cama y anda», más que: «Hijo, tus pecados te son
    perdonados». Pero como Jesús era el Hijo de Dios, el Ser Absoluto, cuyo poder
    era mayor que este, dijo: «Tus pecados te son perdonados», para que la gente
    viera que el Señor tiene el poder de perdonar los pecados de la humanidad. Dijo
    esto para dejarles ver que Jesús tenía esta autoridad para perdonar los
    pecados.

    Cuando profesamos nuestra fe en Jesús,
    todos creemos que es el Creador que hizo el universo y el Salvador que nos ha
    salvado de todos nuestros pecados. Pero, en realidad, a veces rebajamos Su
    posición, porque para Dios Padre, Jesús es Su Hijo. Sin embargo, aunque Jesús
    sea el Hijo de Dios, Él es en Su esencia Dios Todopoderoso también. Jesús es
    Dios mismo y tiene el poder de perdonar los pecados de la humanidad, y es
    nuestro Salvador. Y Jesucristo vino a la tierra a borrar todos nuestros pecados
    con Su bautismo y Su sangre en la Cruz.

    ¿Cuál es la concepción que tienen de Jesús
    y cómo creen en él en sus corazones?¿No creen, en ningún caso, en Jesús como
    los escribas? Cuando Pedro creyó en Jesús e hizo su profesión de fe, dijo: «Tú
    eres el Cristo, el Hijo del Dios vivo». ¿Cómo consideran a Jesús y quién creen
    que es? ¿Creen realmente que Jesucristo es Dios mismo? Dios Padre existe para
    Jesús, pero para ustedes y para mí, Jesucristo es el mismo Dios.

    ¿Han reconocido a Jesús adecuadamente?

    Cuando Jesús vino al mundo, fue a menudo
    denunciado y despreciado, tratado como una persona insignificante. La Biblia
    dice: «Estaba en el mundo y por Él fue hecho el mundo, pero el mundo no lo
    conoció» (Juan 1, 10)
    . En otras palabras, Él, que es el Creador y Señor de
    todos nosotros, vino a este mundo, pero el mundo no lo reconoció como Señor.
    ¿Quién no lo recibió? Todo el mundo.

    ¿No hemos olvidado esta verdad aunque
    hayamos sido salvados de nuestros pecados al creer en Él a través del Evangelio
    del agua y el Espíritu? ¿No han olvidado, por casualidad, quién es Jesús,
    ignorando Su honor y dignidad, dejándole de lado? El Padre está por encima de
    Jesucristo, pero para nosotros «Dios Padre», el Padre de Jesucristo, es Dios y
    Jesucristo es el mismo Dios y Ser Absoluto. ¿Por qué? Porque es nuestro Señor y
    porque vino a este mundo a salvarnos de nuestros pecados a través del Evangelio
    del agua y el Espíritu. No sólo tiene la autoridad para perdonar nuestros
    pecados, sino que también es nuestro Señor, y el Creador que nos hizo a todos.
    Es en realidad nuestro Señor, Dios y Salvador de todo el mundo.

    ¿No han despreciado nunca a Jesús? ¿No
    pensamos en Jesús como de alguna manera más bajo que Dios Padre, ya que es el
    Hijo de Dios, en vez de pensar en Él como Dios mismo? Desde un punto de vista humano,
    mucha gente tiene una tendencia a pensar que Jesús está por debajo de Su Padre.
    Pero Jesús es también nuestro verdadero Dios (1 Juan 5, 20). Para Su Padre,
    Jesucristo es el Hijo, pero para nosotros es Dios. Esta fe es muy importante.

    Jesús es Dios mismo y no debe ser ignorado,
    el Todopoderoso y Omnipotente no debe ser rebajado. No creer en la deidad de
    Jesús es lo mismo que cometer el pecado de blasfemia. El Dios que no sólo se ha
    convertido en el Salvador que nos ha librado de todos nuestros pecados, sino
    que también es nuestro Señor, es Jesucristo.

    A no ser que tengamos la fe que cree y
    conoce a Jesús correctamente, estamos destinados a tener pensamientos malos
    como los escribas. Y acabamos despreciando a Jesús. ¿Cuán malvado es acusar a
    Jesús de blasfemia? ¿Cuán cruel es no creer en Él? No creer en Él es el peor
    pecado de todos. La gente que no cree en Él está destinada a ir al infierno.

    Ustedes y yo debemos creer en Jesucristo
    como nuestro Salvador y como Hijo de Dios. Nunca debemos pensar que Jesús es
    inferior a Dios Padre. Debemos creer en Jesús como Dios mismo, sin ninguna
    insuficiencia. Jesucristo es Dios para nosotros. Él es verdadero Dios igual que
    el Padre.

    Cuando Jesucristo vino a la tierra, lo hizo
    rebajándose hasta un nivel inimaginable. Jesús vino a esta tierra encarnado en
    un hombre para salvar a la humanidad de sus pecados. Pero a pesar de no merecer
    este tratamiento, ¿cuánto respeto ganó y cuánto fue despreciado? ¿Cuánto
    sufrimiento soportó cuando fue despreciado desmesuradamente?

    ¿Nosotros, los nacidos de nuevo, no nos
    enfadamos por dentro cuando los que no han nacido de nuevo alardean, nos
    ignoran y nos desprecian? Esto se debe a que en nuestros corazones tenemos fe
    en que somos el pueblo de Dios, y a que pertenecemos a Jesús y reinaremos con
    Él. Como somos el pueblo de Dios, somos fundamentalmente diferentes de los de
    este mundo que no creen en Jesucristo. Somos la nueva creación, mientras que
    ellos son la vieja creación, y ellos perecerán, mientras que nosotros
    disfrutaremos de la vida eterna y reinaremos con Jesús. Por eso cuando somos
    ignorados o se burlan de nosotros, hieren nuestro orgullo y nos sentimos
    completamente indignados.

    Si nosotros nos sentimos así, ¿cómo se
    sentiría Jesús que es Dios mismo? No podemos imaginar qué despreciado se habría
    sentido cada vez que Sus propias criaturas le ignoraban a Él, a Dios, el
    Creador.

    Cuando estos cuatro hombres le trajeron el
    paralítico a Jesús, Él le dijo a este: «Hijo, tus pecados te son perdonados.
    Levántate y anda». Jesús estaba más que capacitado para decir eso. Jesús le
    dijo eso al paralítico porque él creía firmemente que Jesús era el Hijo de Dios
    y el Ser Absoluto. Este paralítico de verdad creyó en su corazón que Jesús era
    su Salvador y Dios mismo. Creyó, en otras palabras, que Cristo vino a este
    mundo encarnado en un hombre para salvarle.

    Como se acercó a Jesús con este corazón,
    nuestro Señor, conociendo su corazón, le dijo: «Hijo, tus pecados te son
    perdonados». El paralítico fue perdonado de todos sus pecados al reconocer quién
    era Jesús y al creer en Él con su fe.

    Por eso es tan importante que nos demos
    cuenta de quién es Jesús exactamente cuando profesemos nuestra fe en Él. Si no
    tenemos el conocimiento apropiado de Jesús, toda nuestra fe se vendrá abajo.
    Sólo cuando conocemos a Dios correctamente nuestra fe está completa. A menos
    que conozcamos a Jesucristo adecuadamente cuando creemos en Él, nuestros
    corazones no podrán mantenerse en la fe, aunque hayamos sido salvados de
    nuestros pecados al creer en el Evangelio del agua y el Espíritu. Los que
    tienen esta fe no pueden mantenerse en pie. Aunque hayan vislumbrado el
    conocimiento que les permite recibir la remisión de los pecados, no saben por
    dónde andar, a quién obedecer o cómo vivir. Y al final abandonan su fe.

    Por eso no sólo debemos creer en este
    Evangelio, sino que debemos vivir creyendo en Jesús y siguiéndole. Si hemos
    sido librados de nuestros pecados al creer en Jesucristo, debemos convertirnos
    en Su pueblo y obedecer Su voluntad de acuerdo con Sus mandamientos. Es justo
    que Jesús no diera la remisión de los pecados, no sólo a Su pueblo, sino a todo
    el mundo.

    Así que los que Jesús dijo era justo, pero
    como la gente no se dio cuenta de quién era Jesús, no pudieron entender la
    Palabra de verdad que Él dijo.

    En otras palabras, Jesucristo mismo, puede
    perdonar nuestros pecados. No hay otro nombre que pueda perdonar nuestros
    pecados. Está escrito en la Biblia: «En ningún otro hay salvación, pues
    ningún otro nombre nos ha sido dado bajo el cielo, entre los hombres, por el
    cual podamos ser salvos»
    . En la lectura de las Escrituras de hoy, Jesús
    mismo dijo: «Porque no he venido yo a llamar a los justos, sino a los
    pecadores» (Mateo 9, 13).
    Sólo Jesús tiene esta autoridad.

    En realidad lo que parece formidable a
    nuestros ojos es simple para Él. Debemos creer en Él desde este punto de vista.
    Basándonos en esta fe, clamamos a Dios cada vez que rezamos. Al hacer esto,
    confesamos que Él es Dios, y no sólo llamamos a Dios Padre, sino a Jesús y al
    Espíritu Santo también. Para nosotros, Dios Padre es Dios, de la misma manera
    en que Jesucristo es Dios, y el Espíritu Santo. Porque el Dios de la trinidad
    es un solo Dios, cuando pronunciamos Su nombre y creemos en Él, no debemos
    pensar en Jesús o el Espíritu Santo como un Dios inferior a Dios Padre. En
    realidad, debemos pensar en ellos como el mismo Dios.

    Como el Dios de la Trinidad es el mismo
    Dios, todos creemos esto sin falta. Dios Padre, Jesús y el Espíritu Santo se
    diferencian en Su posición y Sus funciones, pero para nosotros, el Padre, el Hijo
    y el Espíritu Santo son el mismo Dios. Por tanto, cuando rezamos, y cuando
    pensamos en Jesús e invocamos Su nombre, debemos creer en un Dios Omnisciente,
    el Dios que tiene el poder de perdonar los pecados de la humanidad y de
    juzgarla.

    En nuestros corazones, debemos tener la fe
    que cree en Jesucristo como Dios, como el Ser Absoluto que reina sobre todos
    nosotros. Cuando tenemos este tipo de fe, no nos perdemos ni nos desviaremos
    del camino de la justicia, sino que vivimos de manera en que nuestras vidas son
    relevantes para toda la Palabra de Jesucristo. ¿Por qué? Porque Jesús es Dios,
    el ser Absoluto, y no podemos pensar que ha hecho obras inútiles, sino que
    debemos aceptar Sus obras como la Palabra absoluta en la que creemos y a la que
    seguimos. Por tanto, no debemos reaccionar adversamente contra el hecho de que
    Jesús ha perdonado nuestros pecados, y de que Jesús reina sobre nosotros. Es
    natural que Él nos gobierne, y que esto sea para nosotros motivo de
    regocijarse. ¿No es así para ustedes?

    Hasta este mismo día, la cuestión de si
    Jesús es hombre o Dios es el problema más discutido y contestado por los
    teólogos, y sin una conclusión a la vista, no hay final a este debate. Muchos
    de ellos no pueden ni siquiera explicar la doctrina de la Trinidad cuando se
    les pregunta. Así que aunque afirman creer en Jesús como su Salvador, sus
    pecados permanecen intactos en sus corazones; dicen que Jesús les ha salvado,
    pero no conocen la verdad de la remisión de los pecados; y en algunos casos
    extremos, los pluralistas religiosos dicen que hay salvación en otras
    religiones también.

    Como no conocen la deidad de Jesús y no
    creen en ella, no han sido salvados de sus pecados aunque digan que pertenecen
    al cristianismo. Afirman que se puede alcanzar la salvación y entrar en el
    Reino de los Cielos incluso a través de una religión no cristiana, justificando
    esto por la necesidad de encontrar una armonía pacífica con las demás
    religiones. Por eso están destinados a perecer.

    ¿Qué llevó a los denominados doctores de la
    divinidad a decir tales cosas? Dicen estas cosas porque no saben quién es
    Jesús, y no creen que Él sea Dios mismo. Así que mientras reconocen que Él es
    el Salvador que tiene poder para perdonar los pecados, cuando llegamos a la
    cuestión de si es hombre o Dios, no se dan cuenta de que en realidad es Dios.
    Su fe es como una casa construida sobre arena, se vendrá abajo en un abrir y
    cerrar de ojos.

    La caída de un poderoso fundador de una secta

    Había una vez un famoso fundador de una
    secta cristiana que era muy influyente en Corea durante un tiempo. Antes de
    establecer su secta, era uno de los mayores en la Iglesia Presbiteriana. Un
    día, un poder milagroso y asombroso descendió sobre él. Cuando ponía sus manos
    sobre la gente en nombre de Jesús, la gente se curaba de sus enfermedades, y
    muchos empezaron a venerarle y seguirle. Al final dejó la Iglesia Presbiteriana
    para establecer su propia confesión. Vestido de blanco y delante de mucha
    gente, ejercitaba su aparentemente poder milagroso, y cuando lo hacía, sus
    seguidores empezaban a dar saltos, a aplaudir, a gritar de alegría, montando
    una escena impresionante. Sus seguidores perdieron la cabeza, llenando sus
    arcas con joyas, desde oro hasta plata. En una sola reunión podría recoger
    suficientes joyas y tesoros para llenar bastantes bolsas grandes, y así se hizo
    extremadamente rico en poco tiempo, y compró grandes extensiones de tierra y
    casas.

    Aunque acumuló grandes riquezas al ejercer
    estos poderes y hacer milagros en nombre de Jesús, como no creía en Jesús como
    Dios, ni en Dios ni en la Palabra de Dios, cuando estaba en sus últimas, acabó
    insultando a Jesús y blasfemando. Entonces ordenó a sus secuaces que quitaran
    todas las cruces de sus iglesias. Al final, negó a Jesús, y su fe se vino abajo
    completamente. Así fue el fin de uno que no creía en Jesús como Dios.

    La base de nuestra fe que cree en
    Jesucristo como nuestro Salvador es el hecho de que «Jesús es Dios». Sólo
    cuando creemos que Jesucristo es Dios podemos creer que vino a este mundo
    encarnado en un hombre por nosotros, tomó nuestros pecados al ser bautizado,
    murió en la Cruz, y así nos salvó. Al creer en esto podemos recibir la remisión
    de nuestros pecados. Sólo cuando creemos en la deidad de Jesús podemos
    reconocer que toda Palabra que Jesús dijo es verdad, y podemos seguirla.

    A menos que crean que Jesús es Dios, su fe
    se vendrá abajo, Por muy ardientemente que crean en Él como su Salvador. Y al
    final, cuando se encuentren con problemas espirituales mientras sirven al
    Señor, acabarán abandonando a Jesús y a Dios Padre. Por tanto es muy importante
    que creamos en Jesús como nuestro Salvador, el Dios de la creación, y el Señor
    del juicio también.

    La razón por la que los escribas de la
    lectura de hoy fallaron en su fe a pesar de creer en Dios es que no
    reconocieron quién era Jesús. Por el contrario, el paralítico de la lectura
    reconoció a Jesús como Dios y creyó en Él en su corazón, y por eso Jesús le
    dijo: «Hijo, tus pecados te son perdonados»—así recibió la bendición de la
    remisión de los pecados, se curó por completo de su enfermedad, y pudo volver a
    casa con un cuerpo sano. Los escribas, por el contrario, fueron reprochados,
    porque no se dieron cuenta de quién era Jesús y no creyeron en Él. No sólo se
    les reprochó, sino que tampoco recibieron la remisión de sus pecados y
    permanecieron destinados al pozo de fuego eterno.

    El Señor vio a llamar a los débiles como nosotros

    Jesús dijo: «No he venido yo a llamar a los
    justos, sino a los pecadores a arrepentirse». Por eso la Biblia también llama a
    Jesucristo el Hijo del Hombre, que nació en este mundo del cuerpo de una virgen
    llamada María, aparentemente como el hijo de un hombre. Como Dios se convirtió
    en el hijo de un ser humano, y como Dios Todopoderoso vino como el hijo de un
    hombre a salvarnos, también le llamamos Hijo del Hombre. Jesús, el Dios
    verdadero, vino a salvar a toda la humanidad como el Hijo del Hombre, pero
    mientras que un hombre, el paralítico le reconoció, otro tipo de gente no lo
    hizo. Aquí está la encrucijada que lleva a la salvación o a la no salvación.

    Por tanto, tener fe en la deidad de Jesús
    es extremadamente importante para tener fe en el Evangelio del agua y el
    Espíritu. Creer que Jesús es Dios es la base de la fe que sustenta nuestras
    vidas espirituales hasta el último día.

    Los teólogos y otros muchos han debatido la
    cuestión de si Jesús es humano o divino, y este debate todavía no ha terminado.
    Pero con fe podemos resolver esta cuestión de una vez por todas. Jesús es Dios.
    Es el Dios Todopoderoso. Dios Padre, el Espíritu Santo y Jesucristo son el Dios
    Todopoderoso.

    Jesús es nuestro Dios, el Salvador y el Hijo de Dios

    Génesis 1, 2 dice: «La tierra estaba
    confusa y vacía y las tinieblas cubrían la haz del abismo, pero el espíritu de
    Dios se cernía sobre la superficie de las aguas».

    El «Espíritu de Dios» se refiere al
    Espíritu Santo. Que el Espíritu de Dios se cerniera sobre la superficie de las
    aguas significa que el Espíritu Santo planeaba por la superficie de la
    atmósfera. Entonces Dios creó todas las cosas una tras otra con Su Palabra. En
    Génesis 1 y 2, se explica la creación de Dios del cielo y la tierra. Aquí no
    sólo se menciona a Dios, sino también a Su Hijo y al Espíritu Santo. Cuando
    Dios hizo al hombre, dijo: «Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza».
    Así que de esta expresión «nuestra» podemos ver claramente la trinidad de Dios.

    Cuando Dios creó los cielos y la tierra al
    principio, dijo: «Que haya luz». Este pasaje también habla de Jesucristo. El
    pasaje «El Espíritu de Dios se cernía sobre la superficie de las aguas», se
    refiere al Espíritu Santo. Así que Dios Padre, Hijo y Espíritu Santo son un
    solo Dios.

    Las tres personalidades de la trinidad son
    el mismo Dios Todopoderoso. No debemos olvidar que hemos sido salvados al creer
    en estas tres Personas de la trinidad. Mis queridos hermanos, ¿creen que Jesús
    es el Dios Todopoderoso y Absoluto y que es el Salvador? Todo el mundo debe
    creer esto, pues es extremadamente importante. Debemos reafirmar esta fe en
    nuestros corazones una y otra vez. Debemos poner esta fe en nuestros corazones
    y reafirmarla.

    Por muy ardientemente que creamos en Jesús
    como nuestro Salvador, si no creemos en Su Perdona como Dios Absoluto, nuestra
    fe se vendrá abajo. Esta fe que se viene abajo y se derrite no proviene del
    corazón, y nos hace incapaces de darnos cuenta de que somos hijos de Dios y
    obreros Suyos. Así, es imposible tener orgullo. La gente que tiene esta fe se
    adhiere al cristianismo simplemente como una religión del mundo, y considera a
    Jesús como el fundador de su religión. Como resultado, acaban pensando: «Tengo
    que creer en una de las religiones del mundo», y pereciendo. Espero y rezo por
    que su fe no sea este tipo de fe débil.

    Cuando entendí la Verdad del Evangelio del
    agua y el Espíritu me di cuenta de que la fe doctrinal, por mucho que la
    estudiemos, es toda en vano y no es más que levadura. Hay varios tipos de
    Teología que no son diferentes al conocimiento secular de este mundo, y que
    deben ser desechados a la basura. Este tipo de erudición sin valor, no tiene
    respuestas, ni la verdad, pero genera controversias cada día, y no vale más que
    la levadura.

    Permítanme que les avise de que los nacidos
    de nuevo y los que quieren nacer de nuevo deben evitarla. Nuestro Señor Jesús
    dice: «Ved bien de guardaros del fermento de los fariseos y saduceos» (Mateo
    16, 6)
    . ¿Por qué? Porque una vez se come de este pan, es difícil poder
    nacer de nuevo, y si los nacidos de nuevo comen de este pan, perecerán. Estoy
    muy agradecido por esta vida de fe que tengo ahora, en la que he encontrado el
    Evangelio del agua y el Espíritu y gracias a la que me guío por Jesucristo, mi
    Dios.

    Debemos darnos cuenta y creer que Jesús es
    absolutamente Dios mismo para ustedes y para mí. Jesús es el Ser Absoluto.
    Jesucristo es el Dios Absoluto. Él es el verdadero Dios que tiene la misma
    autoridad, poder, fuerza y soberanía de Dios Padre.

    Jesús dijo a Felipe una vez: «El que me
    ha visto a mí ha visto al Padre» (Juan 14, 9)
    . Hasta ahora, nadie ha visto
    a Dios Padre, pero el que ha visto a Jesús ha visto al Padre. Esto es porque
    Jesús es Dios. Y Jesús también dice que tiene el poder en la tierra de perdonar
    los pecados. Debemos tener fe en la Palabra de Dios. Es mi más sincero deseo
    que ustedes y yo tengamos esta fe en nuestros corazones.

    Aunque me gustaría que todos tuviéramos
    este tipo de fe, en este mundo, hay muchos como los escribas. Debemos estar
    alerta. Cuando predicamos el Evangelio, no importa cuántas veces les hablemos
    del Evangelio del agua y el Espíritu a los que no creen que Jesús sea Dios,
    porque todo es en vano. Esto se debe a que esta gente escucha la Palabra sin
    creer que Jesús sea Dios, por lo tanto todo lo que escuchan se convierte en
    mera doctrina.

    Si ustedes y yo no queremos convertirnos en
    esta gente, debemos tener fe en nuestros corazones, creyendo que Jesús nos ha
    salvado y es Dios mismo. La Palabra de la Verdad obra en nuestras vidas sólo
    cuando tenemos fe en Jesús como el Dios de la creación que hizo todo el
    universo y todo lo que hay en él, y cuando tenemos fe en Él como Salvador y
    Dios del juicio.

    Jesús está vivo ahora, y Él reina sobre
    nosotros como Dios Absoluto. Al venir como nuestro pastor, nos lleva a buenos
    lugares y reina con equidad—a los buenos y a los malos, a los creyentes y a los
    que no creen. Debemos creer que nadie más que Jesucristo es Dios. Debemos saber
    que el Jesucristo en el que creemos y al que nos acogemos es el Dios que
    gobierna el universo.

    ¿Quién creen que es Jesús?

    ¿Quién creen que es Jesús? ¿Creen que es
    Dios o que está hecho de la misma pasta que los humanos? ¿Piensan en Jesús como
    Dios y creen en Él como Dios?

    Jesús no puede ser comparado con meras
    creaciones, porque junto con Dios Padre y el Espíritu Santo, es el que creó los
    cielos y la tierra y todo lo que hay en el universo desde el principio. ¿Quién
    hizo esta galaxia? ¿Quién estableció el orden en el universo y lo dirige con la
    mayor precisión? Jesucristo.

    El nombre Jesús significa el Salvador, y el
    nombre Cristo significa Rey ungido. En otras palabras, significa que Jesús es
    Dios mismo. Jesucristo es nuestro Dios y dirige el universo y todo lo que hay
    en él. Tanto el cielo como el infierno están bajo el dominio de Jesucristo.

    La razón por la que continuo dándole
    importancia a que nuestros corazones tengan esta fe es que la fe florece cuando
    escuchamos la Palabra de Dios, como la Biblia dice: «La fe viene por la
    audición, y la audición por la palabra de Cristo» (Romanos 10, 17)
    . Su fe
    basada en la Palabra de Dios les dará fuerza para superar cualquier persecución
    y cualquier problema. Por eso deben seguir escuchando la Palabra y fortificando
    su fe, creyendo que Jesucristo es el Dios Absoluto, y que han nacido de nuevo a
    través del Evangelio del agua y el Espíritu.

    Por esta fe pueden recibir la ayuda de Dios
    en sus vidas diarias. Y Dios será su apoyo y sus oraciones serán respondidas
    cuando recen a Dios poniendo su fe en Jesucristo como Dios Absoluto. Este
    conocimiento y esta fe es lo que refuerza el poder de sus oraciones.

    El cristianismo se ha extendido por todo el
    mundo, pero en realidad su base no se ha establecido sólidamente. Esta base se
    construyó durante el período de los principios de la Iglesia, pero se vino a
    bajo en poco tiempo. Por muy larga que sea la historia del Cristianismo, al
    perderse su base, su historia tiene que escribirse de nuevo.

    Echen un vistazo a los famosos doctores y
    profesores de Teología de este mundo. Aunque fueran denunciados y criticados
    explícitamente, no pueden decir ni una palabra, cuando se les pide que
    critiquen doctrinas o argumentos falsos, no pueden decir ni una crítica. Lo que
    intentan hacer es buscar faltas pero no conocen la Verdad y no pueden dar
    ninguna crítica seria. Cuando los que afirman creer en la Palabra de Dios no la
    entienden ni creen en ella, ¿no es obvio que no tienen buen juicio espiritual?

    Cuando imprimí por primera vez panfletos
    que contenían el Evangelio del agua y el Espíritu, algunos pastores y teólogos
    intentaron denunciarme, porque algunos aspectos de lo que yo escribí diferían
    de lo que ellos creían. Pero cuando compararon lo que dije con la Palabra de
    las Escrituras no encontraron nada que criticar, así que dejaron el debate de
    lado por un tiempo. Han pasado muchos años desde entonces, pero no han dicho ni
    una sola palabra desde entonces.

    Abran la Biblia. En la Biblia está escrito
    el Evangelio del bautismo que Jesús recibió y Su Cruz. Habla del agua, que es
    el bautismo que Jesús recibió de Juan. Podemos encontrar la Palabra del
    Evangelio del agua y el Espíritu en cualquier sitio de las Escrituras.

    Sin embargo, como no tienen miedo a Dios,
    no les importa la Palabra de Dios e incluso intentar atacar la Verdad con su
    conocimiento mundano, que según Dios no es más que basura. Como Jesús es Dios,
    vino a la tierra, fue bautizado, derramó Su sangre hasta morir, y se levantó de
    entre los muertos, para salvarnos. Pero a pesar de esto, la gente que no sabe
    nada sigue discutiendo doctrinas falsas que distorsionan la verdad y que no
    tienen fundamento. Los que creen en Dios deben temerle, volver a Su Palabra,
    creer en Jesús, que es Dios mismo, y creer en el Evangelio del agua y el
    Espíritu cumplido por Jesús.

    Cristo es el Profeta, el Hijo de Dios, y el
    Sumo Sacerdote celestial. Este Jesús que vino a la tierra es el Rey de reyes
    que cargó con todos nuestros pecados y los borró. El Rey de todo es Cristo, y
    el Hijo del Dios vivo es Jesús.

    Cuando Pedro confesó: «Tú eres el Cristo,
    el Hijo del Dios vivo», quiso decir que Jesús es el Dios Absoluto. Es el Hijo
    de Dios y el Dios verdadero, que creó el universo y todo lo que hay en él, y no
    ha salvado perfectamente. Aunque es Dios mismo, como tiene un Padre, es el Hijo
    de Dios Padre. Nuestro Señor es el Cristo, el Hijo del Dios vivo. Después de
    que Pedro hiciera esta confesión de fe, fue aprobado por Jesús.

    Cuando la fe de Pedro fue aprobada, Jesús
    le dijo: «Tu fe es correcta», y Pedro estaba tan abrumado que se levantó contra
    el camino justo de Jesús con sus pensamientos carnales. Cuando Jesús dijo:
    «Debo morir crucificado», Pedro estaba tan abrumado que sin darse cuenta de la
    razón por la que Jesús debía morir, se opuso a Su muerte ciegamente, diciendo:
    «Que la muerte esté lejos de Ti, Señor; esto no Te sucederá». Jesús dijo a
    Pedro entonces: «Apártate de Mí, Satanás». Jesús no podría tolerar que nadie,
    incluso Pedro, estropeara los planes de Dios por ser abrumado por las emociones
    carnales. Por eso le reprendió duramente.

    A veces nosotros también nos comportamos
    como Pedro. A veces, aunque hayamos trabajado duro para el Señor, los siervos
    del Señor nos reprenden por no haber hecho lo correcto. Cuando estamos
    abrumados por nuestras emociones carnales cuando estamos deseosos de servir a
    Dios, a veces cometemos los mismos errores que Pedro.

    Muchas veces cometemos errores porque no
    diferenciamos lo que es carnal de lo que es espiritual. En otras palabras, no
    sabemos lo que es espiritualmente beneficioso para nosotros. Por ejemplo, al
    tratar con los que son insuficientes, debemos mostrar paciencia cuando la
    necesitemos. Pero tenemos que reprenderles cuando cometen errores espirituales,
    porque lo necesitan. Debemos darnos cuenta de que creemos equivocadamente que
    ser amable sólo en la carne es amor verdadero, y si nos comportamos así, iremos
    camino a la destrucción.

    De cualquier manera, debemos darnos cuenta
    de que Jesús es Dios, creer en Su bautismo y en Su derramamiento de sangre y
    vivir guiados por Dios. Los pecadores deben darse cuenta de que necesitan a
    Jesús, y deben buscarle. La salvación que Jesucristo, el Ser Absoluto y Dios
    mismo, nos ha traído a través del Evangelio del agua y el Espíritu es necesaria
    para todos los pecadores.

    Los justos deben predicar el Evangelio del
    agua y el Espíritu a todos los pecadores que lo necesiten. Como está escrito: «No
    tienen los sanos necesidad de médico, sino los enfermos»,
    debemos enseñar
    el Evangelio a los que saben que son pecadores y sufren por sus pecados. En
    realidad, todo el mundo necesita a Jesús, pero otros no se dan cuenta de esta
    necesidad. Como resultado acaban no creyendo en Jesús.

    Debemos creer que Jesús es el Dios
    Absoluto, que ha borrado todos los pecados del mundo a través de Su bautismo y
    Su derramamiento de sangre en la Cruz, y debemos darle gracias por todas estas
    cosas. Sin embargo, hay mucha gente que no cree así. No creen en el Evangelio
    del agua y el Espíritu y por tanto serán destruidos por sus pecados.

    Para poder recibir la remisión de nuestros
    pecados y tener una fe concreta en Dios, tenemos que creer en Jesús como Dios
    Absoluto. Esto es absolutamente crucial. Ustedes y yo debemos creer siempre en
    el hecho de que hemos sido librados de la destrucción porque hemos sido
    perdonados de nuestros pecados y aceptado a Jesús como nuestro Dios.

    De hecho, hemos estado enfermos de una
    enfermedad espiritual, pero al encontrar a Jesucristo, el Hijo de Dios, nos ha
    curado de todas nuestras enfermedades espirituales. Este fue un acontecimiento
    importante y muy valioso. Al no poder evitar ser echados al fuego eterno,
    estábamos destinados a ser destruidos; pero Dios tuvo tanta compasión por
    nosotros que se reveló ante nosotros, y puso Su gracia de salvación sobre
    nosotros. Así hemos sido salvados.

    Nuestro Señor dijo: «No he venido yo a
    llamar a los justos, sino a los pecadores».

    ¿Quién necesita al Señor? Los pecadores
    como nosotros que conocen la enfermedad del pecado y quieren ser curados. Él es
    nuestro Salvador y el Dios Absoluto, por tanto los que enfermos espirituales le
    necesitan desesperadamente. Si no fuera por este Dios, el Ser Absoluto, nunca
    hubiéramos evitar la destrucción. Por eso Jesús, Dios mismo, tuvo que
    convertirse en nuestro Pastor. Así que debido a que Dios nos ha librado de
    nuestros pecados, nos hemos convertido en quienes somos ahora: el pueblo de
    Dios.

    Éramos seres que no sólo podrían ser
    salvados si Jesús nos salvaba. Jesús tuvo que abrazarnos con Su poder. Habrá
    futuro para nosotros si Él se hace responsable de nuestra vida futura. Todos
    nosotros le necesitamos. Los que piensan que no le necesitan no creen en Él,
    pero ustedes y yo creemos en Él y le seguimos, porque le necesitamos
    desesperadamente. Necesitamos a Dios cada minuto y cada segundo.

    Yo sé demasiado bien que so tan
    insuficiente y débil que no tenía otra opción que creer y confiar en Él, y le
    necesito desesperadamente. ¿Y qué hay de ustedes? ¿También le necesitan
    desesperadamente? ¿O no lo necesitan tan desesperadamente? Todos necesitamos a
    Jesús desesperadamente y debemos creer en Él por completo. Debemos rezar con fe
    y vivir con fe.

    Como nos hemos convertido en los hijos de
    Dios por la fe, hay todavía más motivos para que vivamos con fe. Así estamos
    inmensamente bendecidos en este mundo. Estoy realmente agradecido. Recibir la
    remisión de los pecados puede que no parezca mucha cosa, pero lo que se oculta
    en este hecho es realmente apasionante.

    Mis queridos hermanos, leer este sermón
    puede que no sea gran cosa, pero es en realidad una bendición asombrosa, y
    mientras servimos al Señor, puede parecernos que no hacemos gran cosa, pero es
    lo más importante del mundo.

    ¿Les parece importante el hecho de que
    hayan sido perdonados por sus pecados? Si es así, es hora de que despierten.
    Nosotros, los que hemos recibido la remisión de nuestros pecados, somos gente maravillosa.
    Somos hombres y mujeres extraordinarios que han recibido la apasionante
    salvación, que se han convertido en los hijos de Dios, y creen en el Dios
    majestuoso.

    Espero y rezo por que mantengan esta fe
    hasta el final y que sirvan al Evangelio en unión con la Iglesia de Dios hasta
    el día en que se encuentren con el Señor. Juntos, creamos con fidelidad,
    sirvamos a nuestro Dios diligentemente y encontrémonos con nuestro Seño con
    alegría.

    Doy todas las gracias a Dios. Les pido a
    todos y cada uno de ustedes que crean que Jesús es el Dios Absoluto.


  • EL JUCIO DEL CREYENTE

     

    De manera que cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí. (Romanos 14:12).

    La obra de cada uno se hará manifiesta:  porque el día la declarara, pues por el fuego será revelada; y el fuego mismo probara la calidad de la obra de cada uno. (Corintios 3:13).

    Debemos preocuparnos  seriamente en la manera como andamos en nuestra vida practica, sabiendo que de todo daremos cuenta al Señor. YO soy el que dice, o  hago lo que me place, es n necio. el hecho de que tenemos que dar cuenta de todo a Dios se enfatiza en las escrituras desde Génesis hasta Apocalipsis.

    1. 1.     Su universalidad. (cada uno) <porque escrito esta: vivo yo, dice el Señor, que ante  mí se  doblara toda rodilla, y toda lengua confesara a Dios. Ninguna edad, ningún sexo, ninguna nación, ni poder , ni posición personal podrá servirnos de excusa para no compadecer ante el tribunal de Dios.
    2. 2.     Su individualidad, < de si > noten este hecho: no dará cuenta su vecino, sino de si debemos dar cuenta.

    a)     Por el progreso o el retraso de nuestras vidas. ? somos cada vez mejores o cada vez peores.

    b)     Por el usó que hemos hecho de nosotros mismos. ?Hemos servido a Dios o Santanas?

    c)       Por la forma en que  hemos  hecho uso de nuestros privilegios. Nadie puede hacer esto por nosotros como que si no hubiera nadie más para hacerlo.

     

    Conclusión:

     

    Que no podemos huir del juicio eterno , pero si podemos  escapar del fuego eterno  cumpliendo con los mandamientos que nuestro Señor nos ha marcado durante nuestro servicio a aquel que murió por sus pecados en una cruz  y que resucito para dar le vida eterna, en su gracia y poder , lo  doto con el Espíritu Santo


  • CRISTIANISMO BIBLICO

    Cristianismo Bíblico

    Toda persona que estima su vida y bienestar, que tiene conciencia de su alma y sabe que toda persona debe dar cuenta de sus actos a Dios, porque hay una “eternidad”: Eternidad de gloria y felicidad o una terrible eternidad de tormento y dolor, deberá considerar sus relaciones espirituales con Dios su creador. Debe preguntarse, ? soy salvo, en verdad tengo la vida eterna? ? he pasado de muerte a vida? O, simplemente uso la “religión” para calmar mis temores y adormecer mi conciencia.

    También deberá meditar sobre “comunión” con Dios  y sus relaciones con los hijos de dios. Al hacer esto aparece el “espectro del pecado.” Todo ser humano tiene, en cierto grado, conciencia del pecado, aun muchos no lo quieren reconocer o lo cubren con toda clase de escusas y falsas pretensiones de bondad.

     El conocimiento del pecado es un simple producto de la cultura cristiana o de  leyes morales, sin que es la  ” voz innata” de todos los hombres y mujeres de la tierra.. los paganos mismos lo sienten y buscan medios de agradar a sus dioses y apaciguar la ira de ellos.

    Desde los tiempos más remotos, sobre los altares de millares de dioses y potestades paganas ha corrido la sangre de animales y seres humanos, ello se debe a que la humanidad entera reconoce la separación entre los seres humanos y sus dioses por el pecado.

        San Pablo dice: “porque los gentiles ( paganos ) que no tiene ley ( Palabra revelada ),   hacen por naturaleza lo que es de la ley, estos, aunque no tengan ley, son ley para sí mismos, mostrando la obra de  de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio de { su conciencia, y acusándoles o defendiéndoles sus razonamientos, } en el día en que Dios juzgara por Jesucristo los ” secretos “ de los hombres, conforme a mi evangelio. (Romanos 2:14-16). Lo que indica que, por ser paganos se han de librar del juicio divino, ya que en ellos hay la ” voz innata “ de la conciencia. El argumento de la ” inculpabilidad por ignorancia ” no tiene efecto, por cuanto Dios ha puesto en todo ser humano esa voz interna, ” porque la ira de Dios  se revelara desde el cielo ” contra impiedad e injusticia de los hombres que tiene con justicia la verdad ;  porque lo que Dios conoce es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. (Romanos 1:18,19).

     por lo tanto la realidad de la culpabilidad universal nos debe llevar a considerar los medios de gracia y de salvación señalados en al Santa Biblia.

    Notemos lo siguiente:

     

    1. 1.     ” por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,”  (Romanos3:23) (pecado universal). El testimonio bíblico es definitivo, el pecado es de carácter universal; todos han pecado.
    2. 2.     El hombre es incapaz de salvarse, ya sé por sus obras o por sus actos y sacrificios religiosos.  Dice San Pablo: ” no por obras, para que nadie se glorifique.” (Efesios 2:9).
    3. 3.     Pero Dios en su infinita misericordia y santa voluntad ha preparado los medios de salvación. ” mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aun pecadores, Cristo murió por nosotros.” (Romanos 5:8).
    4. 4.     Siendo la salvación un acto dentro de la santa voluntad de Dios, y habiendo El suministrado los medios de salvación,? Que que nos toca a nosotros hacer para alcanzar esa salvación? Simplemente, un acto de fe y obediencia. ” por gracia sois salvos por medio de la fe” (Efesios 2:8). Dice  san Juan, refiriendo al testimonio revelado: ” a los suyos vino, y los suyos no le recibieron. Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios”. (Juan 1:11,12).
    5. 5.     Siendo ya salvo, la seguridad se adquiere por la santa Palabra de Dios. Dice Juan: ” Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre de hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre de hijo de Dios” (Juan 5:13).
    6. 6.     La evidencia personal de la salvación es espiritual y personal. “nosotros sabemos que nos hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos. “. “el que no ama a su hermano, permanece en muerte.” (1Juan 3:14).
    7. 7.     La evidencia social es demostrado por el cambio radical en la vida, pensamientos y actos del creyente. “Si alguno esta en Cristo, nueva criaturas; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas.” (2Corintios 5:17).

     

    Una vez convencidos de nuestra salvación, el paso siguiente es: Vida abundante (Juan 10:10) y crecimiento continuo (2Pedro 3;18) de tal manera que podamos fructificar en abundancia para la gloria de Dios y el bienestar de la humanidad, (Juan 15:16) amen.

     

     

    Pensándolo Bien.

    Por cuanto la salvación del  hombre ha sido pagada a un precio tan alto, nadie puede tener en poco tal salvación . Es una manifestación de simple inteligencia,” pensar bien ” con respecto a cuesta salvación, no descuidar las recomendaciones reveladas en la Santa Palabra de Dios. Pensemos sobre lo siguiente.

    1. 1.     ” porque muchos son llamados, mas pocos escogidos “ (Mateo 20:16; 22:14).
    2. 2.     ” no todo el que me dice: Señor, Señor, entrara en el reino de los cielos, sin el que hace la voluntad de mi padre que está en los cielos.” (Mateo 7:21).
    3. 3.     Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ? no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?…… y entonces les declarare: Nunca os conocí; apartaos de , hacedores de maldad.”( Mateo 7:22-23).
    4. 4.     Por tanto, es necesario que con mas diligencia atendamos a la cosas que hemos oído, no sea que nos deslicemos…? como escaparemos nosotros, si descubrimos una salvación tan grande? La cual, habiendo sido anunciada primeramente por  el Señor, nos fue confirmada por los que oyeron, testificando Dios juntamente con ellos, con señales y prodigios y diversos milagros y repartimientos del Espíritu Santo según su voluntad (Hebreos 2:1-3-4).

    Unos minutos de oración, una mente dispuesta y un corazón abierto, son los medios de alcanzar un estado de percepción a las verdades arriba indicadas por la Palabra santa.

     

    Ahora, la inteligencia Aplicación:

    “He aquí el por qué millones de personas religiosas, miembros de la iglesia, y aun maestros de  la escuela dominica, oficiales , hasta predicadores no son verdaderamente cristianos.”

    Por donde quiera en la que voy, encuentro amucha gente que tiene una idea equivoca de lo que quiere decir ” ser un Cristiano.” Son muchos los que piensan que pro ser , lo que ellos llaman, fieles a la iglesia, a su credo o secta ya son, en verdad, cristianos y salvos.  Puede ser que por guardar la  “regla de Oro” y leer la Biblia, o, por observar los reglamentos y  enseñanzas de su asamblea pueden considerarse verdaderos cristianos. Las palabras del distinguido escritor pentecostal nos obliga a buscar lo cierto y firme del significado bíblico de la palabra o calificativo de  ” Cristiano.”

     

    Para aclarar tan importante cuestión vamos a la santa Biblia, única regla de fe, experiencia y conducta cristiana. En ella tendemos una respuesta exacta que nos debe orientar en nuestra vida de fe y victoria. Notemos lo siguiente:

    1. A.     Los discípulos de Jesucristo y los seguidores de los apóstoles fueron llamados “Cristianos”.

    ” y los discípulos fueron llamados Cristianos primeramente en Antioquia. (Hechos 11:26) A.D. 40-42

    Por espacio como de un año, Bernabé y Saulo doctrinaban a los nuevos creyentes en la ciudad de Antioquia. A estos se les llamo por primera vez “Cristianos”. Eran fieles que habían aceptado la doctrina de los apóstoles y seguían las enseñanzas con reverencia y mucho amor. El hermanos Easton nos dice: La Biblia no dice que los miembros de una Iglesia fueron llamados cristianos, ni tampoco dice, que los que fueron bautizados en agua fueron llamados cristianos, ni dice que los que participaban en la comunión o Santa Cena fueron llamados cristianos, ni dice que los que, como se dice: ” hacían lo mejor que podían” eran llamados  cristianos.

    Pero si dice que los DISCIPULOS fueron llamados cristianos. Y aquí quiero que se entienda y que se entienda la palabra . desde luego, el ser miembro activo de una iglesia y guardar los reglamentos, y el bautismo en agua, y al santa cena y todas las otras practicas ritualisticas o denominacionales son necesarias; son buenas. Creo que todo creyente cristiano debe de participar activamente en todas las practicas de su congregación y observando las reglamentos y normas de conducta, pero lo que deseo que entienda es, que  la simple participación de todo lo dicho NO HACE A NADIE UN CRISTIANO. Notemos : la Biblia dice,? quien es un cristiano? Y, ?que es un discípulo?

    Notemos lo siguiente:

    1. A.     Cristiano.

    Según el diccionario, pertenece a región de Cristo y arreglado a ella.

    El que se convierte a la religión cristiana y se bautiza siendo adulto

    El diccionario bíblico de Unger dice: un cristiano es un creyente y seguidor de Jesucristo el Mesías.

    Chafer dice: un cristiano no es uno que hace ciertas coas para Dios, sino uno que Dios para quien Dios ha hecho ciertas cosas; no es tanto uno que se conforma a cierta manera de vida, como uno que ha recibido el don de vida eterna; no es uno que depende de una vida o estado de esperanza de perfección, sino que más bien uno que ha alcanzado un estado perfecto delante de dios en Cristo. Es pues, el cristiano, uno perfecto en Cristo Jesús por  el ” nuevo nacimiento y la adopción como hijo de Dios (Juan 1:1 y 12 ,3:3-6).

    1. B.     Discípulo:

    Según el diccionario, persona que aprende una doctrina; persona que sigue la opinión de una escuela. El diccionario webster dice: uno que cree a otro, uno que recibe instrucción y que es seguidor de otro. Por lo siguiente, un discípulo de Cristo es uno que cree y sigue al divino Maestro y Señor, uno que sigue recibiendo instrucciones de Él y le imita en todos los actos de su vida. Los primeros discípulos eran creyentes fieles y humildes seguidores de Jesucristo, según las enseñanzas apostólicas. Aquí  es conveniente notar lo que dice w.s. Harris (y me permito ampliar su observaciones así):

    1. C.     Cualidades de un discípulo de  Cristiano:

    Los seguidores del divino Maestro se distinguían “por sus cualidades especiales” y bien definidas y esto, en comparación a los discípulos de los maestros orientales o a los fariseos. Para mejor comprender, notemos:

                               I.          Los discípulos de Jesús deberían amarle sobre todas las cosas: ” Pues el mismo Padre os ama, porque vosotros me amasteis, y habéis creído que yo Salí de Dios” (Juan 16:27 av.). por lo tanto el amor es la potencia del discípulo y la razón misma para seguir a Jesucristo. Los apóstoles así entendieron y se afanaron en ” Hacer discípulos” seguidores de Cristo.

                             II.          Los discípulos deberían ser fructíferos:

    “En esto es glorificado mi padre, en que llevéis mucho fruto y seáis así mis discípulos.’ (Juan15:8). En diferentes formas y muchos lugares La Santa Palabra nos enseña la necesidad de una vida abundante en ” frutos’ . los discípulos de Jesucristo, en su ministerio, demostraron el cumplimiento de esa verdad.

                            III.          Sobre todas las cosas, los discípulos del Señor deberían poner el servicio y obediencia a su Maestro ” Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun su propia vida, no puede ser mi discípulo.” (Lucas 14:26). Aquí es necesario explicar que la forma oriental expresa preferencia de una cosa sobre otra es para nosotros oscura, pero simplemente expresa énfasis; es decir “aborrece” en griego, ou misei de miseo ant. Odiar, detestar, es una forma de decir” dar un lugar secundario en relación a otro.” Porque Jesucristo demanda para si, dedicación y obediencia absoluta. Para El divino Maestro, el precio del discípulo era supremo: ” Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncie a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.” (Lucas 14:33).

    Los seguidores y discípulos  del Señor  deberían ser abnegados y valerosos. “Entonces Jesús dijo a sus discípulos: si alguno quiere venir en pos de mi, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.” (Mateo 16;24). Para Jesucristo, uno que solamente buscaba su propio bien y gloria n podía ser su seguidor. ” porque todo aquel que quiere salvar  su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mi , la hallara porque ? que aprovechara al hombre, si ganare todo el mundo, y perdiera su alma?” (Mateo 16:26).


  • Establecer un tiempo diario con Dios

    Primer Estudio 

     De las manos de los pastores Cesar y Maria velasquez
     
    Escritura clave:
     
     Josué 1:7-8                         Santiago 1:22-25

    éxodo 34:29                        Lucas 5:26.

    Introducción.

    como en cualquier relación que tenga valor y que vaya a crecer y desarrollarse, la comunicación es esencial. necesitamos hablar y escuchar al Señor para crecer espiritualmente. de esta manera estaremos construyendo relaciones con la fuete de vida y verdad, es decir, Dios el Padre, Dios el Hijo, Dios el Espíritu Santo.. 

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  • Santidad y ser tocados por el fuego de Dios

    Segundo Estudio

    Escrituras clave:

    1 Pedro 1:15-16                                 2 Tesalonicenses 2:13

    Levíticos 11:44-45                              Mateo 3:7-18

    Dios es Santo.

    Esto nos es revelado, en principio, por la parte de la divinidad llamada el Espíritu Santo que vive dentro de nosotros (Juan 14:15-17), y segundo, por la escrituras (Éxodo 3:5; Apocalipsis 4:8). En efecto, la Biblia menciona la santidad de Dios mucho más a menudo que cualquier otra característica de Dios.

    “Santidad” significa es otro, es una separación de todo lo imperfecto, impuro o inmundo .Dios es santo. De hecho, es perfecto, puro, inocente, excelente y digno de toda alabanza. Necesitamos encontrarnos con Dios en reverencia y temor cuando el santísimo se revela a nuestra vida humana. (Éxodo 24:16-17).

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